
No sabría decirlo con exactitud pero uno de los primeros recuerdos que tengo de mi vida es de un patio de colegio. Yo debía tener unos seis años y jugábamos a pillar. Salí corriendo de detrás de un árbol, tropecé con la pierna de Sergio y me caí. Me hice una herida tan grande en la rodilla que se me veía el hueso. Aún recuerdo que la profesora quiso restarle importancia y no llamó a mis padres; que me hizo una cura de andar por casa aquél director que se parecía a Adolfo Suarez; y que aquella profesora vieja, viejísima, que se llamaba Victoria y olía como las gomas de borrar Milán me permitió estirar la pierna y apoyarla en la silla del niño que se sentaba a mi derecha. Ese niño era Sergio. A mi izquierda, como siempre, sentada recta y con su estuche perfectamente colocado, preocupada aunque envidiosilla porque le gustaba a ella aquél chico, atenta a Victoria, y con el rabillo del ojo atenta a mi, estaba Ana Belén.
Desde entonces hasta ahora la Tierra ha dado 20 vueltas completas y ha cambiado casi todo. De aquella niña solo conservo los gemelos que me habían regalado las navidades anteriores, a Ana Belén y aquella cicatriz. Ha pasado de todo en nuestras vidas y entre tantos cambios solo esa amistad se ha mantenido infranqueable pese a todo lo que nos diferencia. O quizá precisamente por ello...
El secreto para mantenerlo? Francamente, nunca me lo he planteado. Nunca me ha preocupado. Ana Belén siempre ha estado ahí. Para apoyarme a veces. Para defenderme otras. Las más solo para escucharme. Otras, quién escuchaba era yo.
Lo bueno es que sé que en los próximos 20 años en mi vida seguirán estando los gemelos, Ana Belen y aquella cicatriz. Y eso, ya es mucho. Gracias por estos 20 años!
Q tengas un feliz cumpleaños!!